Tras la destitución de Santiago Peña, el Congreso paraguayo le tomó juramento este viernes a Pedro Alliana como nuevo presidente del país, en medio de una profunda crisis política y financiera desatada por el caso del Ueno Bank. El hasta entonces vicepresidente accedió a la jefatura de Estado al encontrarse primero en la línea de sucesión constitucional.
En su primer mensaje a la ciudadanía, Alliana prometió que los damnificados por el descalabro financiero serán resarcidos. “Los compatriotas que hoy atraviesan un momento difícil a consecuencia del descalabro financiero serán compensados plenamente. No los vamos a dejar solos”, afirmó el mandatario, quien asumió con mandato hasta agosto de 2028 y nombró a Antonio Barrios como nuevo vicepresidente.
El nuevo jefe de Estado también marcó distancia del estilo de su antecesor al asegurar que se enfocará en la gestión interna. “Yo voy a ser un presidente que se ocupa del Paraguay adentro. Pido a los ministros que viajar sea por una razón impostergable”, señaló, a la vez que exigió rigor y rendición de cuentas a su gabinete.
En paralelo a la asunción presidencial, la situación judicial de Santiago Peña se agravó. El Ministerio Público imputó al exmandatario por los presuntos delitos de lesión de confianza y administración en provecho propio, tras haber sido vinculado a la entidad bancaria quebrada, de la cual fue accionista hasta 2025.
La caída institucional de Peña se precipitó luego de que el Congreso rechazara su renuncia y aprobara por unanimidad su destitución mediante un juicio político. Inmediatamente después, la Policía Nacional ejecutó una orden de detención en su residencia en Asunción y quedó a disposición de la Justicia, que solicitó su prisión preventiva y la inhibición de sus bienes.










