La alta cordillera de San Juan volvió a registrar nevadas este jueves por la tarde en el proyecto Vicuña, el emprendimiento cuprífero ubicado en el departamento Iglesia. En simultáneo, una intensa lluvia y caída de granizo afectó a la localidad iglesiana de Rodeo, lo que motivó pedidos de precaución para circular por las rutas de la zona.
Desde la operadora del proyecto Vicuña confirmaron que, a pesar de la acumulación nívea, la actividad continúa desarrollándose de forma normal. Las nevadas en la región no hacen más que ratificar un escenario climático adverso que ya había sido advertido por las empresas del sector durante un reciente encuentro de la Cámara Minera.
Juan Arrieta, gerente de Geología de Vicuña, había detallado en aquella oportunidad el impacto de las condiciones meteorológicas sobre las tareas. "Tras sufrir las nevadas más intensas en 22 años, la perforación se detuvo en julio y estimamos reanudar en noviembre. Para la campaña contaremos con 8 máquinas de perforación, con unas 160 personas en perforación directa", señaló el directivo.
A raíz de la acumulación de nieve, el Plan Invierno en la zona debió extenderse hasta fines de octubre, postergando el cierre que habitualmente se realiza en septiembre. Actualmente, el proyecto cuenta con dos campamentos operativos, Batidero a 4.030 metros sobre el nivel del mar y Vicuña a 4.050 metros, donde permanecen unas 200 personas de manera continua.
Otros proyectos cordilleranos también sufrieron demoras debido al clima. Jennifer Betancourt, jefa de Exploración y Geología de Altar, indicó que la segunda fase de prefactibilidad se retrasó y explicó que "el primer paso es hacer la evaluación de los caminos, asegurarnos de que se pueda llegar al campamento y tener condiciones seguras para operar".
Por su parte, desde el proyecto Los Azules, el geólogo principal Pedro Cuadra sostuvo que los esfuerzos anuales se concentraron en la apertura y seguridad de los accesos. Las distintas compañías remarcaron que priorizan la seguridad de los trabajadores por encima de los cronogramas previstos frente a una montaña que continúa imponiendo sus propias reglas.









