En la antesala de la reunión del Consejo del Partido Justicialista bonaerense, el gobernador Axel Kicillof y el diputado nacional Máximo Kirchner mantuvieron un encuentro sorpresivo en la sede de la gobernación provincial en La Plata. La cumbre, que se extendió por unas dos horas este martes por la noche, buscó sellar una tregua temporal y garantizar un desarrollo ordenado del cónclave partidario convocado para este miércoles.
De la reunión participaron también la vicegobernadora Verónica Magario y el diputado Mariano Cascallares por el sector del mandatario provincial, mientras que el referente de La Cámpora llegó acompañado por el intendente de Lomas de Zamora, Federico Otermín, y el legislador provincial Facundo Tignanelli. Desde ambos espacios calificaron el intercambio como muy positivo y destacaron la predisposición para encaminar los temas previstos en la agenda.
El Consejo del PJ se reunirá este miércoles a las 17 en la sede de la calle 54 de la capital provincial para dar cumplimiento a los requisitos de la carta orgánica. Entre los puntos principales del temario figuran la convocatoria al Congreso partidario —previsto para realizarse antes de fin de mes—, la organización de las secretarías, la autorización de una obra en Gaspar Campos y el análisis de la situación económica, social y política del país.




El entendimiento alcanzado entre los dirigentes ratifica que Máximo Kirchner quedará al frente del Congreso partidario, órgano encargado de definir el plan de acción, la plataforma y las alianzas electorales. La Junta Electoral, en tanto, continuaría bajo la conducción del intendente de Malvinas Argentinas, Leonardo Nardini, en un esquema destinado a sostener un equilibrio entre las distintas corrientes internas.
El reencuentro se produce en un escenario de marcada tensión dentro del peronismo bonaerense, cruzado por discusiones en torno a las candidaturas para el próximo año, el mecanismo de las primarias abiertas y los debates sobre las reelecciones indefinidas. Con esta tregua, los sectores buscan evitar que la reunión formal del partido se transforme en un nuevo escenario de confrontación pública.






