Un encuentro entre el gobernador Axel Kicillof y el diputado Máximo Kirchner logró aplacar la interna en el peronismo bonaerense y dejó abierta una vía para el armado de cara al futuro electoral. La reunión se llevó a cabo en la gobernación durante un martes por la tarde y sirvió para sellar la paz en la antesala del consejo del PJ Bonaerense.
Desde el Movimiento Derecho al Futuro señalaron sobre el cónclave que cuando hay una posibilidad real de acceder al poder se van sosegando ciertas posturas y que todos tienen que ser responsables. A pesar de que entre ambos dirigentes persiste una relación fría, distante y atravesada por la desconfianza, la cumbre demostró la disposición a negociar temas específicos para evitar una explosión dentro de la fuerza política.
La concreción de la reunión fue posible gracias a la participación de cuatro interlocutores permanentes que actuaron como nexo en momentos de alta tensión: el intendente de Lomas de Zamora, Federico Otermín; el ministro de Obras Públicas bonaerense, Gabriel Katopidis; y los diputados provinciales Mariano Cascalleres y Facundo Tignanelli.
Tanto desde el cristinismo como desde el kicillofismo calificaron la reunión como positiva. En La Plata indicaron que el encuentro sirvió para confirmar el acuerdo alcanzado a principios de año, mediante el cual Kicillof asumió la presidencia del PJ Bonaerense y el líder de La Cámpora quedó al frente del congreso partidario.
Pese al entendimiento y a la baja en la tensión política, desde el sector de Kicillof aclararon que la desconfianza hacia el accionar del diputado y su agrupación se mantiene y que no se registra un cambio drástico en el vínculo cotidiano entre ambos dirigentes.





