La pobreza alcanzó al 34,4% de la población argentina durante el segundo trimestre de 2026, de acuerdo con las proyecciones elaboradas por la Universidad Católica Argentina (UCA) sobre la base de los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) difundidos por el INDEC. Al extender este porcentaje al total del país, se calcula que 16.493.312 personas se encuentran por debajo del umbral mínimo de ingresos.
En el mismo período, la tasa de indigencia escaló hasta el 8,0%, afectando a 3.835.654 personas que no lograron cubrir la Canasta Básica Alimentaria. Este registro marcó un retroceso sensible en las mediciones, ya que la pobreza avanzó 4,4 puntos porcentuales en comparación con el primer trimestre del año y subió 2,6 puntos en la brecha interanual.
Por su parte, la indigencia trepó 1,5 puntos porcentuales frente al 6,5% anotado entre enero y marzo, y marcó una suba de 1,1 puntos con relación al período previo. En los últimos doce meses, 1.399.498 personas cayeron bajo la línea de pobreza y 560.581 personas descendieron a la indigencia.
El impacto del deterioro social golpeó con severidad al mercado laboral. Los datos procesados por los equipos técnicos de la UCA indicaron que el 23,5% de los ocupados se encuentra en situación de pobreza, un salto frente al 20,7% del primer trimestre, mientras que el 4,1% de la población laboralmente activa cayó en la indigencia.
El Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA-UCA) atribuyó este incremento a la fragilidad del mercado de trabajo y al encarecimiento de la canasta básica. El menor dinamismo económico provocó la pérdida de puestos formales y un traspaso hacia ocupaciones informales y de alta precariedad.
A este escenario se sumó una caída persistente en el poder de compra de los hogares. Desde el organismo advirtieron que los salarios registrados sufrieron un nuevo retroceso en términos reales, combinado con presiones en la dinámica de precios.






