La apertura económica y la caída del consumo interno generaron un escenario complejo para gran parte del tejido productivo local, marcado por la eliminación de barreras y un tipo de cambio desafiante.
A pesar de este contexto, distintas empresas nacionales de sectores como el bazar, el textil y los juguetes intentan adaptarse a las nuevas reglas mediante la especialización y la diferenciación frente a la competencia importada.
Compañías como Marmicoc, Jit Pants, Franco Valente y Rasti combinan la producción local con insumos o productos importados para completar su oferta y acceder a mejores tecnologías o nuevos segmentos.
La estrategia común de estas pymes consiste en no competir por precio frente a la mercadería extranjera, sino enfocarse en el valor agregado, la calidad, el diseño y el servicio postventa.










